Vivimos relaciones insatisfactorias, condicionadas por el lastre social, cultural e histórico que nos ha llevado a un vacío interior.
Siglos de liderazgo patriarcal y de feminidad dependiente han desembocado en la situación actual de desencuentro entre hombres y mujeres que me ha llevado a investigar, cuestionar, observar y plantear nuevas soluciones para los retos actuales.
Comparto contigo los resultados de mi búsqueda: Aprender a relacionarnos sin dañarnos, a amarnos sin atarnos, a ser cómplices recuperando y preservando nuestra identidad original y eterna, a experimentar la unidad en la diversidad. Esta es mi propuesta de transformación integral para que sea posible la armonía en las relaciones.
Propongo recuperar nuestro poder interior para ser sin necesidad de imponer, forzar ni presionar. Esta es la condición imprescindible para el encuentro con el otro.
La insatisfacción te impide saborear la plenitud. La insatisfacción surge de — y a la vez produce – dependencia, frustración, incluso ira y violencia. La cuestión está en si tienes que encontrar cómo satisfacer las necesidades o en si necesitas trascender las necesidades innecesarias. Trascender los deseos que te distraen de la búsqueda esencial. Apartar aquello que te provoca una ansiedad innecesaria porque intentas satisfacer lo que en el fondo seguirá dejándote insatisfecho. Encuentra cual es realmente tu deseo esencial.
De la separación a la unión
Hay una realidad que los seres humanos debemos afrontar: la separación. Sin embargo el ser humano nunca renuncia a unirse, a salir de la dualidad y retornar a la unión, al Uno. El amor es la energía y el poder que, como un imán, nos lleva a esa unión.
Hemos de trascender nuestro yo-ego para reencontrar la unión perdida. A través de la relación podemos conectar con ella. No siempre la recuperamos. En el silencio de la contemplación emerge ágape, el amor incondicional que nos une al todo más allá de nosotros mismos.
En los pasos hacia la satisfacción del deseo podemos recorrer dos caminos: uno que nos lleva al exterior, a la búsqueda de conexión y relación con el otro, a la alteridad. Otro nos lleva al interior, a descubrir que lo que buscamos fuera se encuentra en uno mismo: en el ser esencial.
La contemplación forma parte de esta segunda opción: ir al interior. En la experiencia del silencio interior te das cuenta de que muchas necesidades aparentes no lo son. Son maya, los falsos espejismos, los impulsos fundados en un punto de partida egoísta, limitado y pequeño. En el silencio del ser conectas con lo que realmente buscas y da sentido a tu caminar por la vida.
Pasos para vivir la satisfacción
Acepta
El aceptarte a ti mismo es la clave para iniciar cualquier cambio positivo. Mientras rechazas una parte de ti mismo, no puedes gozar plenamente. Hay dualidad en tu interior. Al rechazarte hieres tu autoestima. Esto te debilita.
Aceptarte es sentir que estás en el lugar adecuado, en el momento preciso, haciendo lo correcto. Desde la aceptación, has cambiado ciertas creencias. Antes creías que tenías que hacerte el fuerte para salir al mundo, ahora estás en el mundo y te muestras tal como eres, sin necesidad de demostrar nada.
Perdona
Si no perdonas al otro, tu energía se dispersa. Piensas mucho y no puedes controlar los sentimientos, sientes rabia, ira y frustración.
La culpabilidad es una carga que te impide perdonarte. Es más fácil perdonar al otro que perdonarte a ti mismo.
Cuando perdonas, amas.
Reconcilia
Ante las diferencias y el conflicto, solemos tener actitudes defensivas de enfrentamiento. Discutimos, no dialogamos. Culpamos y atacamos, no nos responsabilizamos. Nos vinculamos con quienes defienden nuestros planteamientos de enfrentamiento. Ello nos separa y distancia más. El desencuentro se agrava. Para salir de estos enfrentamientos tendríamos que buscar la reconciliación. Reconciliarse con el otro es reconciliarte contigo. Así te acercas a la paz y se posibilita el diálogo.
Abraza la incertidumbre
Cuando te cuestionas cómo has estado viviendo hasta ahora y tus creencias empiezan a parecerte limitadas, es señal de que estás cambiando. Algo se rompe en tu interior. Sientes incertidumbre y quizá tengas ganas de llorar: aquello en lo que te apoyabas ya no es un soporte y te encuentras en un vacío y en soledad. Sabes que tienes que soltar, pero no encuentras dónde agarrarte.
En primer lugar, no hay que alarmarse, ¡es buena señal cuando se produce esta ruptura en tu interior! ¡No tengas miedo! Recuerda que la vida es energía en constante cambio, y nada permanece fijo: vivimos el nacer y la muerte varias veces en nuestro interior. Has de estar dispuesto a renacer y a dejar morir lo que ya no te sirve.
Valora lo que te ha servido hasta ahora y, cuando ya no lo necesites, ten la capacidad de dejarlo ir, creando así espacio para abrazar lo nuevo.
Desapégate y suelta
«El hombre que abandona el orgullo de la posesión, libre del sentimiento del “yo” y de lo que es “mío”, logra la paz suprema.»
Bhagavad Gita 2,71
Desapegarse es dar un paso atrás para ampliar tu visión. Como para mirar un cuadro, no puedes pegar tu nariz a él, retrocedes y, desde la distancia, lo ves mejor y lo disfrutas más. Necesitamos la valentía de soltar nuestros apegos. Se trata de fortalecer la valentía de mantener nuestro desapego especialmente cuando las presiones externas (generalmente otras personas) y las fuerzas internas (nuestros hábitos personales) nos incitan a agarrarnos, a depender y a apegarnos otra vez.
Cuando aprendes a soltar, te das cuenta de que estás en el camino hacia la verdadera libertad.
Desapego es dar desde la abundancia interior. Nutriendo el ser te ofreces desde tu abundancia, no desde tu carencia y temor.
Observa y revisa
Observar y darte cuenta es el primer paso para redirigir el rumbo de tus actitudes y tus reacciones.
Observa los patrones que se repiten en tu día a día.
Renuncia. Deja de ser marioneta del deseo
En la búsqueda de satisfacción del deseo, nos encontramos con dos tendencias: la expansión y la contención, la extroversión y la introversión. En la expansión, aflora y crece el deseo buscando satisfacción. Genera dinamismo de búsqueda y apertura. Cuando el deseo invade el alma y ésta no lo puede contener, éste se convierte en destructivo y devastador como el cáncer que devora todo lo que encuentra a su paso. Así se convierte en una dependencia que pasa a ser una adicción. Entonces el deseo nos esclaviza. El deseo es el amo y nosotros, sus sirvientes, que nos esforzamos en satisfacerlo. Somos marionetas del deseo.
Renunciar es desprenderse. Cualquier decisión implica una renuncia y, por lo tanto, un coste que hay que asumir. Al sintonizar con la energía de la vida, uno aprende el arte de tomar y desprenderse, como la respiración: con cada inspiración respiramos vida, con cada espiración soltamos, nos desprendemos, nos vaciamos. Si nos agarramos al aire que inspiramos se queda en nuestro interior y nos intoxica. Sólo al vaciarnos de él nos liberamos en la confianza de una nueva inspiración. Nos llenamos y nos vaciamos para volvernos a llenar.
Conecta con tu poder interior
Gracias a la fuerza interna que late en cada uno de nosotros sobrevivimos a la adversidad y a las circunstancias difíciles. En épocas de crisis, depresión y desilusión, esta fuerza interna nos ayuda a remontar. Nuestra capacidad de superar situaciones críticas o catastróficas es extraordinaria. Tenemos un gran potencial que parece despertar en esas circunstancias.
Extractos del libro: Cómplices. Más allá de las relaciones de dependencia, RBA-Integral mayo 2010.
Bienvenidos
Fluyendo con los siclos lunares,las semillas que germinan,el pan que se hornea lento.Estoy y soy en los instantes sutiles de los días,compartiendo la luz.
lunes, 27 de septiembre de 2010
martes, 14 de septiembre de 2010
Limpieza de primavera

Salió el sol, después de tanta lluvia y como todos los años sacudimos la casa antes de la primavera.
El equinóccio de primavera trae vida nueva y nuevos comienzos y es un tiempo ideal para sacar de los armarios todas las cosas que ya no nos sirven, ropas, zapatos, juguetes y un sinfin de objetos que solemos juntar.Tambien es un buen momento para donar a personas necesitadas.Las cosas acumuladas bloquean las energías y la prosperidad deja de fluir, tambien nuestra mente se atasca viviendo en una casa repleta de cosas del pasado y objetos que ya no nos sirven.
Esta limpieza tiene un efecto sobre las emociones, ya que es un ritual de desprendimiento del pasado,dejar atras lo que ya fue y dar lugar a lo nuevo, colores, aromas, plantas y tantas cosas bellas que mejoran la calidad de nuestra vida diaria.
Cambiar de lugar los muebles, reciclarlos,limpiar vidrios para que entre la luz a nuestro hogar,plantar flores en la entrada y las ventanas, organizar los libros.
Pero recuerden hacer la limpieza con productos ecológicos, el vinagre es muy útil, ademas de sacar la mala onda, mata las bacterias. Seleccione la basura y aparte todo lo que se pueda reciclar o ser util a otras personas.
Feliz limpieza de primavera!!!!
viernes, 10 de septiembre de 2010
La fiesta de los estudiantes
Se vino el calorcito
Por fin!!! despues de un invierno frio y humedo.
Nosotros somos bichos del calor, en realidad este invierno se extendió mas de la cuenta.
La primavera ya nos pisa los talones, la pitanga se floreció, tambien los citricos y los tomates de nuestro jardín estan enormes, ya cocechamos los primeros.
Que ricas las ensaladas con tomates llenos de aroma, recien sacados de la planta!!
sábado, 4 de septiembre de 2010
El cumple de mi amiguito Quique
No estoy de acuerdo con el comercio de animalitos silvestres, me da una profunda pena ver pájaros enjaulados, su naturaleza es ser libres, desplegar las alas y poder volar.
Es maravilloso sentarse en un parque o en el patio y ver decenas de pajaritos cantando y jugando, parecen duendecitos.
Pero hace un año atras caminaba por una calle de mi ciudad y cuando pasé por la vidriera de una veterinaria vi a dos loritos verdes, pichoncitos.Uno estaba moribundo y el otro, cuando me acerque, me miró de una manera increible y comenzó a aletear.
Era una ternura, tan chiquitito, pensé que fin tendría, si alguna persona buena lo compraria, o tal vez terminaría siendo maltratado.No pude resistirlo y me lo llevé a casa.Así adopté a Quique, y hoy cumple un año.
Quique vive suelto en la galeria y adentro de la casa, tiene una jaulita adonde entra solo al atardecer y pega unos gritos para que lo llevemos a dormir.
Es muy cariñoso y glotón, además un poco malcriado, rompe los cordones de las zapatillas, pero lo queremos tanto que hacemos de cuenta que no lo vemos.
Dice como diez palabras y a la tardecita camina por el patio cuando alimentamos a los otros pájaros del jardín, se llena de palomitas, loros verdes y gorriones.
viernes, 3 de septiembre de 2010
Esa, aquella,todas las mujeres....
La mujer de albahaca / Armando Tejada Gómez
Así se hace el paisaje:
Póngale cielo arriba, cielo por dos mitades.
Un rebaño de nubes, un árbol solitario, ponga una raya al medio,
pero lejos, muy lejos, y déjeme quedarme en soledad por mirarla.
Por ver atardecer, porque sí, para nada, por ver volver las tórtolas simples, crepusculares,
déjeme en esta orilla, donde miro hacia adentro
y donde me padece como un niño la sangre, déjeme ser la greda,
yo me conozco el aire, entre ser y no ser, me da por ser callada.
Un bulto de silencio donde el viento se queda demorado.
De piedra, detenido un instante, él siempre deja un poco de polvo compañero.
Un arenal de adioses, un bailarín cansado, a quien hace mil años llamamos remolinos.
Y hace girar, girando sobre un pie a la distancia.
Así se hace el paisaje, de mirar el origen, cielo arriba los ojos y debajo la sangre
Tengo si es por tener, los sagrados oficios, tengo de hacer el pan,
de amasarlo temprano, de taparlo a la hora que el sol trepa a los pájaros.
Y dejarlo que crezca como un fruto en octubre lentamente,
a la sombra patriarcal de los árboles. Tengo si es por tener la leña del quebracho
que me caldea el horno desde lo rojo al blanco.
Tengo que cuando vienen los míos de la lluvia, tengo pan
y me suenan a trigo las enaguas. Tengo que si lo pongo como un sol en la mesa
mis hijos parpadean, ríen encandilados
hasta que traigo humeando una ollada de locro,
y mi hombre parte el pan sobre su pecho grande y ahí entre sus voces laboriosas y lerdas
miro caer la luna en lentas rebanadas.
Entonces, si me acuerdo, al paso del recuerdo, me acuerdo de a pedazos,
me acuerdo y no me acuerdo, voy llenando los platos ausente del sonido,
como mirando atrás, como atrás del pañuelo, y mientras vuelco el frito de pimentón al rojo
siento que de repente se derrumba el olvido, ay...
Y una se pasa el año soñando con la albahaca.....
Pasa que nunca pasa, el año mujeriego, una anda de soltera
sin levantar los ojos, y aprende entre las viejas el tacto de los ciegos.
Una guarda en la oreja algunas picardías, picaduras de abejas
en cuento de velorio, siembra albahaca a orilla de la acequia sonora
hasta que el carnaval suelta todos los toros y más luego
el Pujllay fusila la tristeza y una no sabe nunca quien le ardió la pollera.
La cosa es que una tiene de azufre los sentidos, y ahí nomás de espaldotas cae a la primavera.
Así se hace el paisaje:
Póngale cielo arriba, cielo por dos mitades.
Un rebaño de nubes, un árbol solitario, ponga una raya al medio,
pero lejos, muy lejos, y déjeme quedarme en soledad por mirarla.
Por ver atardecer, porque sí, para nada, por ver volver las tórtolas simples, crepusculares,
déjeme en esta orilla, donde miro hacia adentro
y donde me padece como un niño la sangre, déjeme ser la greda,
yo me conozco el aire, entre ser y no ser, me da por ser callada.
Un bulto de silencio donde el viento se queda demorado.
De piedra, detenido un instante, él siempre deja un poco de polvo compañero.
Un arenal de adioses, un bailarín cansado, a quien hace mil años llamamos remolinos.
Y hace girar, girando sobre un pie a la distancia.
Así se hace el paisaje, de mirar el origen, cielo arriba los ojos y debajo la sangre
Tengo si es por tener, los sagrados oficios, tengo de hacer el pan,
de amasarlo temprano, de taparlo a la hora que el sol trepa a los pájaros.
Y dejarlo que crezca como un fruto en octubre lentamente,
a la sombra patriarcal de los árboles. Tengo si es por tener la leña del quebracho
que me caldea el horno desde lo rojo al blanco.
Tengo que cuando vienen los míos de la lluvia, tengo pan
y me suenan a trigo las enaguas. Tengo que si lo pongo como un sol en la mesa
mis hijos parpadean, ríen encandilados
hasta que traigo humeando una ollada de locro,
y mi hombre parte el pan sobre su pecho grande y ahí entre sus voces laboriosas y lerdas
miro caer la luna en lentas rebanadas.
Entonces, si me acuerdo, al paso del recuerdo, me acuerdo de a pedazos,
me acuerdo y no me acuerdo, voy llenando los platos ausente del sonido,
como mirando atrás, como atrás del pañuelo, y mientras vuelco el frito de pimentón al rojo
siento que de repente se derrumba el olvido, ay...
Y una se pasa el año soñando con la albahaca.....
Pasa que nunca pasa, el año mujeriego, una anda de soltera
sin levantar los ojos, y aprende entre las viejas el tacto de los ciegos.
Una guarda en la oreja algunas picardías, picaduras de abejas
en cuento de velorio, siembra albahaca a orilla de la acequia sonora
hasta que el carnaval suelta todos los toros y más luego
el Pujllay fusila la tristeza y una no sabe nunca quien le ardió la pollera.
La cosa es que una tiene de azufre los sentidos, y ahí nomás de espaldotas cae a la primavera.
la primer lluvia de septiembre
La lluvia cae monotona y suave.Son las primeras lluvias que anticipan la primavera. Las semillas dormidas,lentamente despiertan en la tierra humeda.Es un tiempo de comenzar, de comenzar a crear.Hoy comienzo yo a escribir este blog, espero tener constancia, ya que ese no es mi fuerte, pero puedo mejorarlo.Asi se ve la calle esta mañana.Se que tengo que salir, pero no me faltan ganas para quedarme frente a la ventana con un tesito humeante de hierbas del jardín.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)