No estoy de acuerdo con el comercio de animalitos silvestres, me da una profunda pena ver pájaros enjaulados, su naturaleza es ser libres, desplegar las alas y poder volar.
Es maravilloso sentarse en un parque o en el patio y ver decenas de pajaritos cantando y jugando, parecen duendecitos.
Pero hace un año atras caminaba por una calle de mi ciudad y cuando pasé por la vidriera de una veterinaria vi a dos loritos verdes, pichoncitos.Uno estaba moribundo y el otro, cuando me acerque, me miró de una manera increible y comenzó a aletear.
Era una ternura, tan chiquitito, pensé que fin tendría, si alguna persona buena lo compraria, o tal vez terminaría siendo maltratado.No pude resistirlo y me lo llevé a casa.Así adopté a Quique, y hoy cumple un año.
Quique vive suelto en la galeria y adentro de la casa, tiene una jaulita adonde entra solo al atardecer y pega unos gritos para que lo llevemos a dormir.
Es muy cariñoso y glotón, además un poco malcriado, rompe los cordones de las zapatillas, pero lo queremos tanto que hacemos de cuenta que no lo vemos.
Dice como diez palabras y a la tardecita camina por el patio cuando alimentamos a los otros pájaros del jardín, se llena de palomitas, loros verdes y gorriones.
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